Zapatillas running de mujer, ¿cómo sabes cuáles regalar?

Oscar Ballesteros Entrenador Personal en Madrid y Pozuelo de AlarcónEntrenamiento Personal y nutrición.

zapatillas de running de mujerZapatillas running de mujer, igual que las de hombre, son un elemento imprescindible para evitar lesiones durante la carrera. ¿Sabes cómo elegirlas?

Cuando tenemos que elegir unas zapatillas para correr hay que escoger las que se vayan a adaptar por completo a nuestro cuerpo y a nuestra pisada. Y si encima vamos a regalarlas tenemos que olvidarnos del factor sorpresa y analizar de verdad que zapatilla se va a adaptar a cada persona.

 

Zapatillas running de mujer: factores a tener en cuenta

Peso corporal

Las zapatillas tienen unos rangos de peso recomendados en función de la amortiguación y estabilidad. Si pesa 65 kg podrá llevar zapatillas ligeras, pero si pesa 90 kg necesitará más amortiguación, encareciendo el precio.

Lesiones

Es importante determinar esto porque hay zapatillas que pueden hacer que el riesgo de una lesión determinada se mitigue. Por ejemplo, si se tiene una fascitis plantar, hay que buscar modelos que den apoyo en la zona del arco.

Si se suelen tener sobrecargas en los sóleos y gemelos habrá que evitar pisar de antepié mientras se fortalece con ejercicios auxiliares la musculatura. Así como buscar zapatillas con drop (diferencia de altura entre talón y antepié) más bien alto (10 ó 12 mm).

Para problemas de torcerduras de tobillo o rodilla, tiene que primar la estabilidad de la zapatilla.

Arco del pie

Es muy importante saber qué tipo de arco tiene. Averiguarlo de manera aproximada es sencillo, mojándose la planta del pie y dejando la huella en un papel. Eso sí, lo mejor es un estudio podológico.

Este test sencillo acota mucho los modelos a los que puede acceder, ya que una persona con arco bajo (o pies planos) no debería comprar zapatillas con arco marcado. Por el contrario, otra con arco alto no debería calzar zapatillas con arco bajo.

Estado de forma

El ritmo al que vas a poder rodar tranquilamente durante los entrenamientos es determinante a la hora de la elección. Para ritmos lentos se necesitarán zapatillas flexibles para intentar depurar en la medida de lo posible la técnica de carrera.

Los corredores con buena forma física ya tendrán la musculatura más desarrollada y mayor flexibilidad, así que estarán preparados para zapatillas con menor drop y más ligeras (menos amortiguadas).

Ancho del pie

Algunas marcas hacen más de un ancho para algunas de sus zapatillas, siendo B en mujeres la que solemos encontrar en todas las zapatillas del mercado.

Para pies estrechos existe a veces la opción de talla B en hombres, 2E en hombres y D en mujeres será para pies anchos. 4E en hombres y 2E en mujeres para pies muy anchos.

La diferencia entre un ancho y otro es de medio centímetro (que es bastante) así que la mayoría usamos talla D en hombres y B en mujeres. Pero si tienes el más ancho o estrecho, sería buena opción recurrir a alguna de estas opciones.

Talla

Nos volvemos locos con la talla perfecta, pero ahí va un truco rápido: dejar la anchura de un dedo de la mano entre el dedo más largo y la puntera de la zapatilla. Fin.

El pie se suele hinchar en carrera cuando se llevan más de 5 kilómetros, así que hay que dejar margen para evitar rozaduras y ampollas. Eso no significa necesariamente elegir un número más, a veces con medio número bastará.

Tipo de pisada

Es importante, pero no determinante. La pronación es el giro del tobillo hacia el interior del pie durante la pisada. No es necesariamente malo que se prone, ya que es un mecanismo natural del pie para amortiguar el cuerpo.

Una pronación excesiva provoca molestias y hace falta corrección. En ese caso hay que recurrir a unas plantillas o a buscar unas zapatillas para pronadores.

El 60% de los corredores pronan y a veces aparece cuando estamos cansados y empezamos a descuidar la técnica. Si es pronadora pero no ha sufrido molestias, lo mejor es seguir con este tipo de zapatillas.

Supinadora (que el tobillo gire hacia el exterior en la pisada) es más raro y aún así la gente no para de preguntar por zapatillas para supinadores. Tener el pie cavo o que el la zapatilla se desgaste por el exterior no quiere decir que se sea supinadora.

Sólo el 4-5% de los corredores supinan, por lo que no hay zapatillas específicas para supinadores. Se tendrá que recurrir a zapatillas neutras con alta flexibilidad.

Terreno

El terreno por donde se va a correr es importante. Si corre por asfalto o cemento, lo más normal es recurrir a zapatillas con amortiguación blanda. Si se va a correr por el parque, la estabilidad gana importancia y también se le requerirá algo de agarre a la suela.

La amortiguación en este caso ya no es tan importante. Si el terreno va a ser pedregoso, hay que recurrir a zapatillas de trail que proporcionen mayor agarre, protección y mucha estabilidad.

Ritmo

Muchas zapatillas de entrenamiento están hechas para rodar a 5:30/km y no responderán igual de bien a 4:00/km. Para ritmos más lentos de 4:30/km, tanto para entrenar como para carreras, lo normal es recurrir a zapatillas amortiguadas.

Para 3:45/km – 4:30/km habrá que tirar de zapatillas más ligeras y con menos amortiguación y para menos de 3:45/km será recomendable usar unas zapatillas voladoras, aunque a este ritmo casi siempre estaremos en rodajes rápidos, series o carreras.

Es importante también determinar si la zapatilla va a ser exclusivamente para carreras o para entrenar también. Si sólo es para competir, se puede ser más arriesgado y buscar un modelo más rápido.

No existe la zapatilla perfecta para todos, y si alguien lo dice, está mintiendo. No hay dos pies iguales y por eso hay tantos tipos de zapatillas.

Un modelo puede ser mejor o peor, pero si ese corredor usa una zapatilla buena que no entra dentro de su segmento, será peor que la peor de las que son adecuadas para él o ella. Lo mejor es determinar sus características y elegir entre todo el abanico de posibilidades que hay.

Con un poco de esfuerzo no tardarás en encontrar unas zapatillas que le vayan bien. Y siempre intenta buscar asesoramiento de un profesional.